Un perro a mi mesa es un texto de una belleza áspera y luminosa que explora la vida cotidiana cuando el mundo deja de ser estable. A medio camino entre el relato, el diario y el ensayo narrativo, el libro se construye desde una atención extrema a los cuerpos, a los animales y a los gestos mínimos que sostienen la existencia en tiempos de desgaste, pérdida y transformación. La convivencia con un hombre y una perra en un entorno aislado se convierte en un espacio de observación radical donde escribir es, ante todo, una forma de vigilia.